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La empatía es una habilidad que se puede aprender. Así es como se perfecciona

La empatía es una habilidad que se puede aprender. Así es como se perfecciona

¿Cómo pueden los equipos ser mejores que la suma de sus partes?

Muestran empatía: una sencilla palabra con una idea compleja detrás que describe las diversas maneras que tenemos de conectar con las experiencias de los demás. La empatía permite a los miembros de los equipos relacionarse entre sí, poniéndose en el lugar de sus compañeros para sentir sus emociones en una situación difícil.

Según Jamil Zaki, profesor de Stanford y autor de «The War for Kindness: Building Empathy in a Fractured World» (La guerra por la bondad: construir la empatía en un mundo fracturado), la empatía es una habilidad que se puede aprender, una capacidad que los equipos deben desarrollar en el mundo del trabajo para crear una colaboración eficaz. 

Obtenga más información acerca de las ideas de Zaki a partir de la ciencia de la empatía y revise nuestro seminario web con él para conocer estrategias concretas para introducirla en el lugar de trabajo.

El rol de la empatía en el lugar de trabajo 

Algunas personas tienen dudas acerca del rol que tiene la empatía en el mundo del trabajo, ya que desde esta perspectiva se puede considerar una debilidad más que una fortaleza. Nada más lejos de la realidad. 

Según estudios de Google, la empatía fomenta la colaboración eficaz, actitudes más inclusivas y mayor satisfacción en los empleados. Los trabajadores que consideran que sus organizaciones son empáticas suelen tener más moral y menos estrés, lo que reduce la rotación de personal. La empatía también ayuda a crear mejores directivos. Con una mentalidad empática en su estilo de gestión, los directivos pueden hacer comentarios constructivos al tiempo que abordan las necesidades de los empleados de una manera que contribuya al crecimiento de las personas. 

Según el informe de Businessolver de 2018 sobre el estado de la empatía en el lugar de trabajo:

  • El 87 % de los consejeros delegados creen que la empatía contribuye a los buenos resultados de la empresa, 
  • La fidelidad del 90 % de los empleados sería mayor en una empresa empática,
  • El 81 % de los empleados trabajarían más horas para una empresa empática.

La empatía no solo es fundamental para la colaboración, sino que constituye una ventaja competitiva.

3 mitos sobre la empatía que hay que desmentir

Pese a ser un concepto corriente, la empatía se enfrenta a bastantes malentendidos. Algunos creen que esta habilidad es inalcanzable o difícil de perfeccionar, lo que ha suscitado algunos mitos en torno a la empatía.

Estos son los tres mitos que Zaki ha desmontado:

Mito número 1: la empatía es un rasgo 

Realidad: la empatía es una mentalidad, no un rasgo de la personalidad. Pese a la importancia de nuestra genética, nuestras experiencias también cuentan, por lo que ambos factores se unen para formar nuestro lado empático. Y la empatía es algo que puede seguir perfeccionándose; es parecido a entrenar y ganar músculo: nuestra capacidad de atención y comprensión se puede hacer crecer. Puede conseguirlo con distintos tipos de meditación; inmersión en relatos, novelas y juegos y mediante el desarrollo de amistades diversas. 

Mito número 2: podemos saber por lo que están pasando nuestros compañeros 

Realidad: al igual que un músculo, la empatía puede debilitarse cuando no se utiliza en todo momento. En el lugar de trabajo en especial, los músculos de la empatía pueden atrofiarse cuando las personas ganan poder.

Los directivos a menudo alcanzan sus puestos porque pueden entender a las personas y conectar con ellas, pero al estar en dicha posición, también pueden perder el sentido de la empatía, lo que da lugar a lo que Zaki denomina «una paradoja de poder». Esta paradoja puede provocar puntos ciegos de empatía entre los equipos, en los que los a quienes están en el nivel superior les cuesta comprender las experiencias de los demás simplemente porque han perdido las herramientas necesarias para ganar perspectiva. Para resolver esta paradoja, los directivos no solo deben imaginar la realidad de la otra persona, sino que también deben aprender acerca de la suya propia. Deje de hacer suposiciones y empiece a hacer preguntas.

Mito número 3: la empatía es una actividad en solitario

Realidad: las personas tienden a copiar los comportamientos positivos de quienes les rodean. La empatía no es ninguna excepción, lo que quiere decir que perdura a través de las culturas y no de una sola persona.  

Zaki ha trabajado con 857 alumnos de séptimo curso de cuatro escuelas secundarias del Área de la Bahía de San Francisco para comprobar esta teoría. Su laboratorio ha sometido a estos estudiantes a un estudio de normas de empatía, y les ha convencido de que la empatía es popular, normal y genial para ver qué pasaba cuando este grupo se formaba una opinión colectiva y positiva en torno a ella. Cuando la empatía se convertía en una norma social, la motivación de las personas por ser empáticas era mucho mayor, lo que generaba un comportamiento amable, apreciable y generalizado.

Si el comportamiento empático se celebra, puede volverse contagioso.

El corazón del lugar de trabajo moderno 

El pasado año y medio ha cambiado por completo la forma en que la empatía funciona en el lugar de trabajo. Hemos aprendido que nuestros compañeros son algo más que colaboradores, y que permanecer conectados y comprender a los demás es más importante que nunca. 

De hecho, podemos utilizar la empatía para pensar en el futuro del trabajo de manera más profunda. Si examinamos la apariencia que tiene la realidad híbrida, la conexión social pronto pasará a ser el elemento fundamental de nuestros lugares de trabajo y determinará dónde, cuándo y cómo interactuamos con los demás.

Manténgase al día de las últimas ideas de dirección sobre plantillas híbridas: revise los próximos eventos de nuestra serie de seminarios web Building Forward y lea nuestro blog sobre el modelo de ocho pilares para generar confianza de David Horsager.

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